Resumen
Algunos patrones parecen moverse aunque estén quietos. La culpa es de micro movimientos del ojo y del contraste: no se mueve el cuadro, se mueve la percepción.
A veces miras un póster y piensas: “¿se mueve?”. La imagen está quieta; la sensación de movimiento es un efecto secundario que producen ojos y cerebro.\n\nLos ojos nunca están totalmente inmóviles; hacen saltitos y deslizamientos mínimos. Al procesar bordes y contraste, el cerebro puede leer esos micro movimientos como cambio y aparece el efecto ondulante.\n\nDetalle sorprendente: la intensidad cambia con cansancio y atención. Puede verse más fuerte porque los filtros de predicción del cerebro se ajustan.\n\nEsto muestra cómo el arte juega con la percepción. El artista crea la ilusión, pero el cerebro termina las “pinceladas”.