Resumen
Si escuchas frases en tu cabeza, no es raro: el cerebro puede ejecutar el habla en modo silencioso. Lo curioso: cuando esa voz se acelera, el estrés puede subir.
Hablar contigo mismo suele ser pensar, pero por dentro. La mente usa el lenguaje para planear, recordar, advertir y ensayar.
La voz interior a menudo es una simulación silenciosa de circuitos de producción del habla. Aunque no muevas la boca, el cerebro hace una pequeña prueba del motor del lenguaje.
Un detalle sorprendente: la intensidad varía mucho. Algunos piensan más en imágenes, otros más en palabras; es un estilo, no un “bien/mal”.
Se puede gestionar: enfocarte en la respiración, acortar la frase o escribir lo que piensas puede ralentizarla. Al pasar el habla a otro canal, el cerebro se calma.