Resumen
La Iglesia veía el tenedor como "herramienta del diablo." Comer con las manos era la forma querida por Dios.
En 1004, la Princesa Bizantina María Argyropoulaina llevó el tenedor a Venecia. La Iglesia lo declaró "lujo excesivo y obra del diablo." Cuando la princesa murió poco después de una enfermedad, la Iglesia lo llamó "castigo divino." Los tenedores fueron aceptados recién en el siglo XVII. Se popularizaron en Italia para comer pasta.