Resumen
En mapas antiguos, una línea puede sustituir la realidad. Si un copista repite el error, parece “verdad”; la tinta lo multiplica y viaja por la historia.
Hoy confiamos en mapas por satélite y GPS. Antes, un mapa era hijo de otro mapa, y los errores se heredaban.\n\nSi el cartógrafo no visitó la región, dependía de fuentes. Si la fuente estaba mal o se leyó mal, el dibujo quedaba mal, y otros lo copiaban, haciendo crecer la cadena de error.\n\nDetalle sorprendente: repetir da autoridad. Si la misma marca falsa aparece en muchos mapas, se toma por real porque “muchas fuentes” suena fiable.\n\nEsto muestra que copiar información no siempre acerca a la verdad. A veces la precisión llega no por difundir más rápido, sino por cuestionar mejor.