Resumen
Vemos el mundo fluido porque el cerebro predice con datos incompletos. Los ojos dejan huecos; el cerebro completa con lo “más probable”. La realidad también se construye.
El ojo no es una cámara perfecta. Salta, cambia el foco y pierde información.
Aun así, el mundo parece continuo porque el cerebro cose fragmentos y predice lo que falta. Casi siempre funciona; a veces engaña.
Un detalle genial: no notas tu punto ciego. No hay imagen real ahí, pero el cerebro estira patrones cercanos y oculta el hueco.
Por eso confiar demasiado en la percepción puede ser arriesgado. “Lo vi” a veces significa “mi cerebro lo completó”.