Resumen
Distraerte un instante mientras alguien habla es normal: el cerebro reajusta la atención constantemente. Lo curioso es que muchas fugas duran 1–2 segundos y ni las notas. La atención va a pulsos.
Perder una frase y luego recuperar el hilo es una habilidad secreta común. El cerebro predice el flujo y a veces completa huecos.
La atención compite con estímulos constantes. Un sonido, una luz, un pensamiento: todos piden un pedazo de foco.
Detalle sorprendente: la atención se fatiga como un músculo, pero se recupera rápido con descansos cortos. Incluso 20 segundos ayudan.
Así que escuchar bien no es no distraerse: es volver cuando te vas. En vez de culparte, practica el regreso.