Resumen
La mirada directa es una comunicación de alta “anchura de banda”. Por eso algunos la leen como amenaza y otros como cercanía. La misma mirada cuenta historias distintas.
Mirar a los ojos puede acelerar la conversación. La mirada hace más visibles emoción e intención.
El cerebro sigue los ojos como panel social: confianza, enfado, interés, evitación… viajan en microseñales. Esa intensidad puede cansar.
Detalle: la cultura define la “dosis” de mirada. En unos lugares es respeto; en otros, reto.
Así que apartar la mirada no siempre es descortés. A veces es regular el volumen de la cercanía.