Resumen
Al ver una cara, surge ‘¿es confiable?’. El cerebro arma un modelo rápido con poca info, y luego ese modelo puede torcer datos nuevos a su favor.
Al conocer a alguien aparece una sensación: cálida, fría, segura, distante. A veces nace antes de pensar, porque el cerebro ama la velocidad.\n\nLa primera impresión es un modelo predictivo con pocas pistas. Expresión facial, postura y tono crean una clasificación rápida: ¿amenaza u oportunidad?\n\nDetalle sorprendente: ese modelo influye en lo que viene después. Sin darte cuenta, puedes atender más a lo que confirma el primer juicio, y la impresión se alimenta sola.\n\nEsto importa porque ayuda a ser más amable con errores sociales. La primera impresión pesa, pero no es sentencia; una segunda mirada consciente puede corregir el boceto apresurado del cerebro.